Ayer completé un proceso de reducción de aparatos y dispositivos personales. Hace tiempo me di cuenta de que era ridículo andar transportando una ingente cantidad de aparatos a todos sitios. Cada vez que llegaba a la oficina empezaba a sacar cosas de los bolsillos, chaqueta, mochila, … de todos lados. Muchas veces solo llegaba a utilizar 2 o 3 de ellos en todo el día, y cuando me iba a casa, de nuevo a guardar todo en su lugar.
Estoy seguro de que esto mismo le pasa a muchas personas. Todo sería mucho más sencillo (y esto seguro que más barato), si hiciéramos un poco de análisis y planificación, y redujéramos el número de nuestros equipos personales. A continuación te cuento lo que hice.
Acaban de despedir a un compañero del trabajo, y eso hizo que me preguntara si la gente, en general, está preparada para afrontar una situación como esta. Nadie puede evitar que lo despidan (lamentablemente, los despidos son algo que ya forman parte de nuestra vida cotidiana), pero lo que sí podemos evitar es que nos sorprenda en una mala situación.
Todos tenemos necesidad de mantener documentos para referencia futura. Contratos, reportes, cartas, facturas, recibos… Salvo unas pocas excepciones, casi todos ellos podrían mantenerse en formato digital. La cuestión es, ¿por qué reducir (o incluso eliminar) el archivo de papel, y mantener en su lugar un archivo digital? Principalmente porque archivar y buscar papeles es mucho menos efectivo que hacerlo en el ordenador.


