
Desde mi adolescencia siempre he sido un ávido lector. Antes de venir a vivir a México llegué a reunir una biblioteca de más de 1.000 volúmenes, que lamentablemente tuve que dejar en mi país. Ahora, de nuevo, comienzo a tener una pequeña colección de libros, aunque nada comparado con lo que llegué a tener en su día. El problema es que las obligaciones profesionales y personales dejan muy poco espacio para la lectura.
Creo que leer regularmente es uno de los hábitos más importantes que cualquier persona inteligente debería desarrollar. Por eso, me he propuesto como objetivo volver a leer de manera regular, no importa los obstáculos, basándome en el principio de “querer es poder”. Así que hoy doy inicio a un proyecto personal al que te puedes unir si lo deseas: leer un nuevo libro cada mes.


Todos tenemos necesidad de mantener documentos para referencia futura. Contratos, reportes, cartas, facturas, recibos… Salvo unas pocas excepciones, casi todos ellos podrían mantenerse en formato digital. La cuestión es, ¿por qué reducir (o incluso eliminar) el archivo de papel, y mantener en su lugar un archivo digital? Principalmente porque archivar y buscar papeles es mucho menos efectivo que hacerlo en el ordenador.
Como dice 
